Lectura y Explicación del Capítulo 7 de Juan:
2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos,
5 Ni aun sus hermanos creían en él.
6 Entonces Jesús les dijo: –Mi tiempo aún no ha llegado, pero vuestro tiempo siempre está preparado.
8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.
9 Y habiéndoles dicho esto se quedó en Galilea.
11 Y lo buscaban los judíos en la fiesta, y decían: –¿Dónde estará aquel?
13 Sin embargo, ninguno hablaba abiertamente de él por miedo a los judíos.
14 Pero a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.
15 Y se admiraban los judíos, diciendo: –¿Cómo sabe este letras sin haber estudiado?
16 Jesús les respondió y dijo: –Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
19 ¿No os dio Moisés la Ley? Sin embargo, ninguno de vosotros la cumple. ¿Por qué intentáis matarme?
20 Respondió la multitud y dijo: –Demonio tienes, ¿quién intenta matarte?
21 Jesús respondió y les dijo: –Una obra hice y todos os admiráis.
24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
25 Decían entonces unos de Jerusalén: –¿No es a este a quien buscan para matarlo?
27 Pero este, sabemos de dónde es; sin embargo, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.
29 Pero yo lo conozco, porque de él procedo, y él me envió.
30 Entonces intentaban prenderlo; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.
33 Y Jesús dijo: –Todavía estaré con vosotros algún tiempo, y luego iré al que me envió.
34 Me buscaréis, pero no me hallaréis, y a donde yo estaré, vosotros no podréis ir.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: «Verdaderamente este es el Profeta».
41 Otros decían: «Este es el Cristo». Pero algunos decían: «¿De Galilea ha de venir el Cristo?
43 Hubo entonces división entre la gente a causa de él.
44 Y algunos de ellos querían prenderlo, pero ninguno le echó mano.
46 Los guardias respondieron: –¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!
47 Entonces los fariseos les preguntaron: –¿También vosotros habéis sido engañados?
48 ¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes o de los fariseos?
49 Pero esta gente que no sabe la Ley, maldita es.
50 Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos:
51 –¿Juzga acaso nuestra Ley a un hombre si primero no lo oye y sabe lo que ha hecho?
Estudio y Comentario Bíblico de Juan 7:
Cuando Jesús se Revela en Medio de la Esperanza y la Duda
En Juan 7, Jesús no se deja llevar por la prisa ni por el deseo de agradar a todos. Se mueve con una sabiduría que solo alguien que conoce el tiempo perfecto puede tener. Es como si supiera que su misión no puede ser apurada, que cada momento tiene su razón de ser. Y eso, en verdad, nos habla a todos cuando estamos en espera, en esa incertidumbre donde queremos respuestas ya. No siempre veremos señales claras o resultados inmediatos, pero eso no quiere decir que nada esté pasando. Muchas veces, la espera es ese silencio que prepara algo mucho más grande y duradero.
La Fe que Lucha Contra la Duda
Lo que pasa en este capítulo es algo que conocemos bien: la gente se divide. Unos ven en Jesús la luz y la esperanza, otros simplemente no pueden creer o incluso se oponen. La multitud murmura, se confunde, se pelea consigo misma. Y lo más fuerte es que ni siquiera los suyos, sus propios hermanos, logran entenderlo del todo. Eso me hace pensar en cómo, incluso cuando estamos cerca de lo bueno, no siempre logramos ver su propósito. Es como estar frente a un cuadro hermoso y no tener las gafas para apreciarlo. Nos recuerda que en nuestras propias comunidades y en nuestro corazón, a veces hay bloqueos, prejuicios, miedos que nublan la visión.
Jesús, en medio de todo eso, nos invita a no quedarnos en la superficie ni a juzgar rápido. Nos dice que el verdadero discernimiento viene del Espíritu, que es un tipo de sabiduría que va más allá de lo que vemos o escuchamos en el momento. Hoy, cuando tantas voces compiten por decir qué está bien o mal, esa invitación a buscar con profundidad se vuelve más necesaria que nunca.
El Agua Viva que Solo Jesús Puede Dar
En un instante que cambia todo, Jesús se presenta como la fuente de agua viva. No es un agua cualquiera; es esa que calma la sed profunda, la que transforma desde adentro. Imagínate tener un pozo que nunca se seca y que, en lugar de solo apagar la sed, hace que tu corazón se llene de vida y esperanza. Esa es la promesa que trae el Espíritu Santo, algo que aún no había llegado, pero que Jesús ya anunciaba. Es una relación que no es estática, que renueva cada día, que nos impulsa a seguir adelante incluso cuando todo parece cuesta arriba.
El Duro Camino de Creer y Seguir a Jesús
Al final, la reacción de la gente y de quienes se aferraban a sus ideas nos muestra lo difícil que es abrirse a algo nuevo. El miedo, la resistencia al cambio, la comodidad de lo conocido pesan mucho. Nicodemo, que aparece en medio de todo esto como alguien que busca justicia y trata de escuchar, nos recuerda que a veces hay que ser valientes para cuestionar lo que damos por sentado y mirar con ojos limpios. En nuestro día a día, esa es la invitación más auténtica: buscar la verdad con sinceridad, aunque duela o desafíe lo que creemos seguro.















