Portada » Josué 5

Josué 5

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Josué

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 5 de Josué y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 5 de Josué:

1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que pasaron, desfalleció su corazón y se quedaron sin aliento ante los hijos de Israel.

2 En aquel tiempo, Jehová dijo a Josué: «Hazte cuchillos afilados y vuelve a circuncidar por segunda vez a los hijos de Israel».

3 Josué se hizo cuchillos afilados y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.

4 Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Toda la población masculina salida de Egipto, todos los hombres aptos para la guerra, habían muerto por el camino, en el desierto, después que salieron de Egipto.

5 Todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados, pero todo el pueblo que había nacido en el desierto, en el camino, después que salieron de Egipto, no estaba circuncidado.

6 Los hijos de Israel anduvieron por el desierto durante cuarenta años, hasta que todos los hombres aptos para la guerra que habían salido de Egipto perecieron. Como no obedecieron a la voz de Jehová, Jehová juró que no les dejaría ver la tierra que él había jurado a sus padres que nos daría, tierra que fluye leche y miel.

7 A sus hijos, los que él había puesto en lugar de ellos, Josué los circuncidó, pues eran incircuncisos, ya que no habían sido circuncidados por el camino.

8 Cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en su lugar en el campamento hasta que sanaron.

9 Entonces Jehová dijo a Josué: «Hoy he quitado de encima de vosotros el oprobio de Egipto». Por eso se llamó Gilgal aquel lugar, hasta hoy.

10 Los hijos de Israel acamparon en Gilgal y celebraron la Pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

11 Al otro día de la Pascua comieron de los frutos de la tierra, panes sin levadura y, ese mismo día, espigas nuevas tostadas.

12 El maná cesó al día siguiente, desde que comenzaron a comer de los frutos de la tierra, y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

13 Aconteció que estando Josué cerca de Jericó, alzó los ojos y vio a un hombre que estaba delante de él, con una espada desenvainada en su mano. Josué se le acercó y le dijo: –¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?

14 –No –respondió él–, sino que he venido como Príncipe del ejército de Jehová. Entonces Josué, postrándose en tierra sobre su rostro, lo adoró y le dijo: –¿Qué dice mi Señor a su siervo?

15 El Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: –Quítate el calzado de los pies, porque el lugar en que estás es santo. Y Josué así lo hizo.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Josué 5:

Un Nuevo Comienzo que Nace desde el Alma

Cuando leemos Josué 5, es como si nos asomáramos a un instante cargado de esperanza y renovación para todo un pueblo que ha caminado mucho, pero también que ha sufrido y aprendido. Después de tantos años errantes, con el peso de la desobediencia y la incredulidad marcando a una generación entera que no llegó a la meta, aquí Dios no solo les da una segunda oportunidad: les invita a un renacer profundo. La circuncisión que renuevan no es simplemente un rito físico; es un recordatorio vivo de que la fe necesita ser reafirmada, que el compromiso con lo divino debe renovarse con el corazón abierto, dejando atrás heridas, dudas y limitaciones que ya no sirven.

Cuando Dejar de Depender y Comenzar a Crecer

Lo curioso es que justo en este momento deja de caer el maná, ese alimento milagroso que había sostenido a Israel en el desierto. En su lugar, prueban por primera vez los frutos de la tierra prometida, algo tan sencillo y a la vez tan poderoso. Es un paso enorme: pasar de recibir todo sin esfuerzo a tener que confiar en algo tangible, que crece, que hay que cuidar. Esto nos habla de la vida espiritual, donde también hay etapas. Al principio, Dios sostiene cada paso, pero llega un momento en que nos llama a confiar y a actuar con madurez. Como quien deja el nido para sembrar su propio jardín, aquí Israel aprende a vivir la promesa de manera concreta, a transformar la espera en acción diaria.

Este cambio nos enseña que la fe no es solo esperar milagros, sino reconocer las bendiciones en lo cotidiano y tomar responsabilidad por ellas. Comer esos frutos es un acto de fe en sí mismo, una declaración silenciosa de que están listos para habitar lo que Dios ha preparado, con manos y corazón abiertos.

El Encuentro que Cambia Todo

Cuando Josué se topa con el Príncipe del ejército del Señor, algo más profundo que una simple batalla se está gestando. El mandato de quitarse las sandalias porque el lugar es santo nos recuerda que no importa cuán grande sea el reto, lo esencial es acercarse con respeto y humildad. La verdadera fuerza no está en nuestras estrategias ni en la fuerza bruta, sino en la obediencia y en estar dispuestos a escuchar esa voz que guía más allá de lo visible.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario