Portada » 1 Samuel 10

1 Samuel 10

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro 1ra. de Samuel

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente
Lee el Capítulo 10 de 1ra. de Samuel y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 10 de 1ra. de Samuel:

1 Tomó entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, lo besó, y le dijo: –¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?

2 Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en Selsa, en el territorio de Benjamín, los cuales te dirán: «Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, y dice: ¿Qué haré acerca de mi hijo? «.

3 Más adelante, cuando llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios, en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan y el tercero una vasija de vino.

4 Luego que te hayan saludado, te darán dos panes, que tú tomarás de su mano.

5 Después de esto llegarás al collado de Dios, donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, precedidos de salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

6 Entonces el espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

7 Cuando se te hayan cumplido estas señales, haz lo que te parezca bien, porque Dios está contigo.

8 Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo junto a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo vaya a tu encuentro y te enseñe lo que has de hacer.

9 Aconteció luego, que apenas volvió él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios el corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.

10 Cuando llegaron allá al collado, la compañía de los profetas les salió al encuentro. Entonces el espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

11 Todos los que lo conocían de antes, al verlo que profetizaba con los profetas, se decían unos a otros: «¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también está entre los profetas?

12 Y alguno de allí preguntó: «¿Y quién es el padre de estos?» Por esta causa se hizo proverbio: «¿También Saúl entre los profetas?

13 Cuando cesó de profetizar, llegó al lugar alto.

14 Un tío de Saúl dijo a él y a su criado: –¿A dónde fuisteis? Él respondió: –A buscar las asnas; y como vimos que no aparecían, acudimos a Samuel.

15 Dijo el tío de Saúl: –Te ruego que me cuentes qué os dijo Samuel.

16 Saúl respondió a su tío: –Nos declaró expresamente que las asnas habían sido halladas. Pero del asunto del reino, de que Samuel le había hablado, no le contó nada.

17 Después Samuel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa,

18 y dijo a los hijos de Israel: «Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de manos de los egipcios y de manos de todos los reinos que os afligieron.

19 Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: «No, tú nos darás un rey». Ahora, pues, presentaos delante de Jehová por vuestras tribus y familias».

20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel, y fue designada la tribu de Benjamín.

21 Hizo que se acercara la tribu de Benjamín por familias, y fue designada la familia de Matri; y de ella fue tomado Saúl hijo de Cis. Lo buscaron, pero no fue hallado.

22 Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había concurrido allí aquel hombre. Y respondió Jehová: «Está ahí, escondido entre el bagaje».

23 Entonces corrieron, lo sacaron de allí y, puesto en medio del pueblo, sobresalía por encima de todos de los hombros para arriba.

24 Samuel dijo a todo el pueblo: –¿Habéis visto al elegido de Jehová? No hay nadie como él en todo el pueblo. Entonces el pueblo gritó con alegría: –¡Viva el rey!

25 Samuel expuso luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová.

26 Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y lo acompañaron los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado.

27 Pero algunos perversos dijeron: «¿Cómo nos ha de salvar este?» Lo despreciaron y no le llevaron presentes; pero él disimuló.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de 1ra. de Samuel 10

Cuando Dios llama, algo cambia por dentro

En este pasaje, vemos a Saúl siendo elegido para ser rey de Israel, pero no es solo un nombramiento más. Lo que sucede es mucho más profundo: Dios transforma su corazón y su mente desde adentro. Cuando Samuel unge a Saúl, no es solo un ritual, es una señal clara de que algo nuevo está naciendo en él. Esa unción representa la presencia viva de Dios, un poder que está moldeando su ser para algo más grande. No se trata solo de tener un título o un cargo, sino de dejar que ese Espíritu divino nos prepare, nos cambie, para enfrentar lo que viene con una fuerza que no podemos conseguir por nosotros mismos.

Confiar y seguir, aunque no entendamos

Saúl recibe instrucciones muy específicas: señales que parecen pequeñas, casi insignificantes, pero que tienen un propósito. Son como esas luces tenues que a veces vemos en medio de la oscuridad, para asegurarnos que vamos por el camino correcto. Esto nos recuerda que obedecer a Dios no es solo hacer lo que nos parece lógico, sino confiar en cada paso, incluso cuando no entendemos por qué. Muchas veces, la fe es simplemente avanzar, aceptar que hay un plan mayor que está guiando cada detalle.

Lo que sucede después, cuando Saúl se convierte en “otro hombre” al recibir el Espíritu, es tan poderoso como real. Es como si alguien nos tocara y nos dijera: “No serás igual después de esto”. Y en verdad no lo somos, porque un encuentro genuino con Dios transforma nuestra identidad y cambia nuestro destino.

El liderazgo que nace de la relación con Dios

En este capítulo también descubrimos que el liderazgo verdadero no viene de la popularidad ni del mérito humano. Saúl no es elegido porque sea el más fuerte o el más querido por la gente, sino porque Dios lo señala a través de Samuel. Esto nos invita a pensar que un líder auténtico es alguien que camina en comunión con Dios, alguien que está alineado con su voluntad y propósito. Cuando el pueblo acepta y proclama a Saúl rey, están reconociendo que necesitan un guía que venga de Dios, especialmente en tiempos difíciles.

El llamado no es fácil ni inmediato

Algo que me parece muy humano en la historia de Saúl es que él no es perfecto ni entra al escenario con todos ovacionándolo. De hecho, algunos lo rechazaron y dudaron de él. Eso nos habla claro: recibir un llamado de Dios no significa que el camino será sencillo o que no enfrentaremos dificultades. Saúl tuvo que ocultar sus dudas y seguir adelante, y eso nos enseña mucho sobre la perseverancia. A veces, cuando nadie cree en nosotros, cuando las circunstancias parecen en contra, la única opción es confiar, seguir y crecer poco a poco, sabiendo que la gracia divina nos sostiene en el proceso.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario