Portada » Romanos 16

Romanos 16

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Romanos

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 16 de Romanos y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 16 de Romanos:

1 Os recomiendo, además, a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea.

2 Recibidla en el Señor, como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros, porque ella ha ayudado a muchos y a mí mismo.

3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,

4 que expusieron su vida por mí, a los cuales no solo yo doy las gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.

5 Saludad también a la iglesia que se reúne en su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.

6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros.

7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y compañeros de prisiones. Ellos son muy estimados entre los apóstoles, y además creyeron en Cristo antes que yo.

8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.

9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío.

10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la familia de Aristóbulo.

11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la familia de Narciso, los cuales están en el Señor.

12 Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan arduamente en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, que tanto ha trabajado en el Señor.

13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre, que lo es también mía.

14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos.

15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.

16 Saludaos los unos a los otros con beso santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.

17 Pero os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido. Apartaos de ellos,

18 porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y halagos engañan los corazones de los ingenuos.

19 Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de vosotros. Pero quiero que seáis sabios para el bien e ingenuos para el mal.

20 Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y mis parientes Lucio, Jasón y Sosípater.

22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.

23 Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

25 Y al que puede fortaleceros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,

26 pero se ha manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para que obedezcan a la fe,

27 al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Romanos 16:

La belleza de la comunidad cristiana en Romanos 16

En este capítulo, Pablo no solo nos deja saludos; nos abre una ventana a ese tejido humano que sostiene a la iglesia. Cada nombre que menciona, cada persona que destaca, es una historia de entrega, de servicio silencioso y de compromiso real. Lo hermoso aquí es que no existen roles pequeños o insignificantes; todos, sin excepción, aportan algo vital para que la comunidad crezca y se mantenga viva. Es como un mosaico donde cada pieza, por sencilla que parezca, es indispensable para que la imagen tenga sentido.

La fuerza que nace de la unidad y el amor genuino

Cuando Pablo habla de saludarse con un “beso santo”, no se refiere a un simple gesto social. Es una invitación a una conexión profunda, a un amor que acepta sin condiciones y que une en medio de las diferencias. La vida cristiana, en realidad, no es para andar solo; es para caminar juntos, apoyándonos cuando el camino se vuelve duro o incierto. En esa compañía está la verdadera fuerza, porque nadie está llamado a luchar solo.

Pero ojo, esa unidad no es algo que surge por arte de magia. Pablo también nos advierte sobre quienes siembran división. Es un recordatorio de que debemos ser cuidadosos, aprender a distinguir entre lo que edifica y lo que destruye. Amar no significa ser ingenuos; a veces, el amor pide sabiduría para proteger lo que tanto nos ha costado construir. Así, la comunidad madura y se fortalece, no a pesar de los desafíos, sino gracias a ellos.

El misterio revelado y la esperanza segura

Al llegar al final, Pablo nos habla de un misterio que por mucho tiempo estuvo escondido, pero que ahora brilla con claridad: la salvación no es para unos pocos, sino para todos, sin importar de dónde vengamos. Es un mensaje que rompe barreras y une en una sola familia a personas de todas partes.

Eso me parece uno de los regalos más grandes, porque nos recuerda que Dios está obrando en medio nuestro, que no estamos solos ni sin esperanza. La cruz, con todo su peso, lleva también la promesa de un cambio radical, de una fuerza que vence el mal y que sostiene a la comunidad, incluso en los momentos más difíciles. Saber esto, a veces, es lo que nos da el aliento para seguir adelante.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario