Portada » Números 28

Números 28

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Números

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente
Lee el Capítulo 28 de Números y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 28 de Números:

1 Habló Jehová a Moisés y le dijo:

2 Manda a los hijos de Israel y diles: Cuidaréis de presentarme a su tiempo mis ofrendas, mi pan con las ofrendas quemadas de olor grato para mí.

3 También les dirás: Esta es la ofrenda quemada que presentaréis a Jehová: dos corderos sin tacha, de un año, cada día, será el holocausto continuo.

4 Ofrecerás un cordero por la mañana, y el otro cordero lo ofrecerás a la caída de la tarde;

5 y como oblación, la décima parte de un efa de flor de harina amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas.

6 Es el holocausto continuo de olor grato que fue ordenado en el monte Sinaí como ofrenda quemada para Jehová.

7 Su libación: la cuarta parte de un hin con cada cordero. Derramarás la libación de vino superior ante Jehová en el santuario.

8 Ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás. Es una ofrenda quemada de olor grato a Jehová.

9 Pero el sábado ofrecerás dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite como oblación, con su libación.

10 Es el holocausto de cada sábado, además del holocausto continuo y su libación.

11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto;

12 tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como oblación por cada becerro; dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como oblación por el carnero,

13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, como oblación que se ofrecerá por cada cordero. Es un holocausto de olor grato, ofrenda que se quema a Jehová.

14 Sus libaciones de vino: medio hin por cada becerro, la tercera parte de un hin por cada carnero y la cuarta parte de un hin por cada cordero. Este es el holocausto de cada mes para todos los meses del año.

15 También un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.

16 Pero en el primer mes, el día catorce del mes, será la Pascua de Jehová,

17 y el día quince de este mes será la fiesta solemne: durante siete días se comerán panes sin levadura.

18 El primer día habrá santa convocación: ninguna obra de siervos haréis.

19 Presentaréis, como ofrenda que se quema en holocausto a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto.

20 Su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas por cada becerro, dos décimas por el carnero,

21 y por cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima.

22 También ofreceréis un macho cabrío como expiación para reconciliaros.

23 Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.

24 Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda que se quema con olor grato para Jehová: se ofrecerá además del holocausto continuo y de su libación.

25 Y el séptimo día tendréis santa convocación: ninguna obra de siervos haréis.

26 Además, el día de las primicias, cuando presentéis la ofrenda de los nuevos frutos a Jehová en la fiesta de las Semanas, tendréis santa convocación: ninguna obra de siervos haréis.

27 Ofreceréis, como holocausto de olor grato a Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero y siete corderos de un año.

28 La ofrenda correspondiente será de flor de harina amasada con aceite, tres décimas por cada becerro, dos décimas por el carnero,

29 y por cada uno de los siete corderos una décima.

30 También un macho cabrío para hacer la expiación por vosotros.

31 Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas y sus libaciones. Los animales serán sin defecto.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Números 28

Por qué la constancia en nuestra devoción importa tanto

Cuando Dios le dice a Moisés que establezca un sistema fijo de ofrendas para Israel, no está simplemente dando una lista de reglas. Más bien, está invitando a un compromiso diario, a una forma de vivir con Él que no se apaga después de un momento especial. Es como cuando alguien a quien quieres te demuestra su cariño todos los días, no solo en fechas señaladas. La repetición de esas ofrendas, sobre todo el holocausto que se hacía sin cesar, nos recuerda que la fe y la cercanía con Dios no son fuegos artificiales, sino brasas que se mantienen vivas con cuidado y rutina. Así como el pueblo debía ser puntual con sus sacrificios, nosotros estamos llamados a buscar a Dios con perseverancia, incluso cuando la vida parece arrastrarnos en mil direcciones.

La importancia de cuidar los detalles en lo que ofrecemos

Dios no acepta cualquier cosa; pide que los animales sean perfectos, sin defecto, y que las ofrendas se preparen con ingredientes escogidos, en cantidades precisas. A simple vista puede parecer demasiado exigente, pero si lo pensamos bien, es una señal de cuánto valora la calidad de nuestra entrega. No es un capricho, sino un reflejo de respeto profundo. En nuestra propia vida espiritual, esto nos invita a no acercarnos con desgano o con lo que sobra, sino a dar lo mejor que tenemos, con honestidad y corazón abierto.

Además, esa atención al detalle no es solo para ser rígidos. Más bien, nos ayuda a crear un orden sagrado dentro del caos cotidiano. En un mundo que no para, donde todo compite por nuestra atención, tener un marco claro para nuestra adoración es como encontrar un respiro, un punto de anclaje para el alma. Esa estructura no limita, sino que sostiene y da sentido a nuestra búsqueda.

El poder de detenerse y reunirse en lo sagrado

Las ofrendas no eran solo algo diario, sino que se conectaban con momentos especiales: el sábado, el principio de cada mes, las grandes fiestas. Eran pausas obligatorias, momentos para dejar el trabajo y girar la mirada hacia Dios. En medio de la vorágine de la vida, estas convocaciones nos enseñan algo fundamental: que no todo es hacer y hacer, que también necesitamos parar, respirar, y recordar que hay algo más grande que nuestras ocupaciones. Es un recordatorio de que la vida se equilibra entre el esfuerzo y el descanso, entre la acción y la contemplación.

Estas fechas no eran solo rituales. Eran espacios para reencontrar el alma, para conectar con la comunidad y con Dios. Hoy, cuando todo parece urgente, esa pausa intencionada nos invita a cuidar esos momentos en los que nos recargamos y encontramos sentido.

En ese sentido, las fiestas y convocaciones no solo marcan el calendario, sino que marcan el ritmo de una vida espiritual que necesita espacio para crecer y renovarse.

El peso profundo de la expiación y el deseo de reconciliación

Entre todas las ofrendas, hay una que destaca: el macho cabrío para expiación. No es solo un símbolo viejo, sino un reflejo de algo que todos conocemos muy bien: la necesidad de arreglar lo que se rompe en nuestra relación con Dios. La adoración y el culto son vitales, pero también lo es reconocer las heridas, las fallas, y abrir el corazón en busca de perdón. La expiación no es un trámite vacío, sino la expresión sincera de alguien que quiere volver a estar en paz, que desea restaurar un vínculo que se ha fracturado.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario