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Lectura y Explicación del Capítulo 7 de 1ra. de Crónicas:
1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fúa, Jasub y Simrón.
6 Los hijos de Benjamín fueron tres: Bela, Bequer y Jediael.
12 Supim y Hupim fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de Aher.
13 Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
17 Hijo de Ulam fue Bedán. Estos fueron los hijos de Galaad hijo de Maquir hijo de Manasés.
18 Su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, Abiezer y Mahala.
19 Los hijos de Semida fueron Ahián, Siquem, Likhi y Aniam.
20 Los descendientes de Efraín: Sutela, Bered, Tahat, Elada, Tahat,
22 Efraín, su padre, hizo duelo por muchos días, y vinieron sus hermanos a consolarlo.
24 Seera, hija de Bería, edificó a Bet-horón de abajo y de arriba, y a Uzen-seera.
25 Descendientes de este Bería fueron Refa, Resef, Telah, Tahán,
27 Nun y Josué.
30 Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y su hermana Sera.
31 Los hijos de Bería: Heber y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit.
32 Y Heber engendró a Jaflet, Somer, Hotam y Súa, hermana de ellos.
33 Los hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat. Estos fueron los hijos de Jaflet.
34 Los hijos de Semer: Ahí, Rohga, Jehúba y Aram.
35 Los hijos de Helem, su hermano: Zofa, Imna, Seles y Amal.
36 Los hijos de Zofa: Súa, Harnefer, Súal, Beri, Imra,
37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrán y Beera.
38 Los hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara.
39 Los hijos de Ula: Ara, Haniel y Rezia.
Estudio y Comentario Bíblico de 1ra. de Crónicas 7:
Las raíces que nos sostienen en la fe
Cuando leemos 1 Crónicas 7, lo primero que salta a la vista es esa larga lista de nombres, familias y tribus. A simple vista, parece solo un montón de datos, casi aburridos. Pero si nos detenemos un momento, descubrimos algo mucho más profundo: ese registro es una forma de recordar quiénes somos y de dónde venimos. Para el pueblo de Israel, conocer sus orígenes no era un simple ejercicio de historia, sino una manera de reafirmar su identidad como pueblo elegido, una comunidad que ha visto el cumplimiento de las promesas de Dios a lo largo del tiempo.
La fuerza que nace en la unión
Lo que realmente me llama la atención es cómo se habla de los hombres valientes y los líderes de cada familia. No es solo un dato demográfico; es un reflejo del poder que surge cuando un pueblo se une con un propósito común. En realidad, esa fuerza no es solo física, sino que tiene una raíz espiritual y social profunda. Cuando están juntos, apoyándose en Dios y en su misión, encuentran el valor para enfrentar cualquier dificultad que aparezca en el camino.
Y esto no es solo cosa de antiguas tribus. Si pensamos en nuestras propias familias o comunidades, muchas veces la fortaleza viene de ese sentido de pertenencia, de saber que no estamos solos, que formamos parte de algo más grande que nosotros mismos. Es un recordatorio para mirar nuestras raíces y encontrar en ellas la valentía para vivir con intención y esperanza.
Un propósito que atraviesa generaciones
Cada nombre en esas listas representa un eslabón en una cadena que no se rompe. La historia del pueblo de Dios es como un río que fluye, donde cada generación recibe la bendición y la responsabilidad de la anterior. Esto nos habla de continuidad, de una misión que no termina con una sola persona o un solo momento.
Lo curioso es que Dios trabaja a través de personas comunes, con historias sencillas, pero con un papel importante en su plan. Eso nos invita a valorar nuestra propia historia, a entender que lo que hacemos hoy puede influir en quienes vendrán después, y que todos somos parte de ese gran relato divino.
Es un llamado a no subestimar nuestra vida ni nuestro legado, porque lo que sembramos tiene eco en el futuro, aunque a veces no lo veamos de inmediato.
Descubrir quiénes somos para caminar con sentido
Al final, todo este énfasis en las genealogías y los orígenes nos invita a hacer lo mismo en nuestra vida espiritual: buscar y abrazar nuestra identidad. Así como las tribus tenían un lugar y una misión clara, nosotros también estamos invitados a descubrir qué dones tenemos y cómo podemos aportar en nuestra comunidad y en el mundo.















