Lectura y Explicación del Capítulo 98 de Salmos:
2 Jehová ha hecho notoria su salvación; a vista de las naciones ha descubierto su justicia.
4 Cantad alegres a Jehová, toda la tierra. Levantad la voz, aplaudid y cantad salmos.
5 Cantad salmos a Jehová con arpa; con arpa y voz de cántico.
6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, delante del Rey, Jehová.
7 Brame el mar y su plenitud, el mundo y los que en él habitan;
8 los ríos batan las manos, regocíjense todos los montes
Estudio y Comentario Bíblico de Salmos 98
Un Cántico Nuevo que Nace del Asombro
El Salmo 98 nos invita a levantar una canción que no es simplemente nueva por sonar distinta, sino porque refleja algo mucho más profundo: lo que Dios ha hecho es tan sorprendente que no cabe en las melodías que ya conocemos. Este “cántico nuevo” brota desde lo más hondo, una alegría auténtica que nace al ver cómo la salvación de Dios rompe con todo lo que habíamos vivido antes. No se trata de un momento aislado o de una buena noticia para un grupo pequeño; es un llamado que resuena para todo Israel y, en realidad, para todas las naciones. Lo que Dios ha hecho revela su justicia y su misericordia, y eso va mucho más allá de un tema local o privado.
Un Gozo que Invita a Todo el Mundo
El salmo no se queda en la celebración de un pueblo, sino que hace un llamado a toda la tierra para que se una en alabanza. La invitación a cantar, aplaudir y tocar instrumentos no es casual; es una forma de decirnos que reconocer a Dios como Rey y Salvador es un acto que nos incluye a todos, sin importar de dónde venimos. En un tiempo en que las naciones se sentían lejanas, incluso enemistadas, este mensaje rompe esas barreras y nos recuerda que la justicia y la salvación de Dios no tienen fronteras ni exclusiones.
Lo curioso es cómo la naturaleza misma se convierte en parte de esta celebración: los ríos aplauden, las montañas se regocijan. Es una imagen poética, sí, pero también profunda, que nos invita a imaginar un mundo donde todo, desde lo más pequeño hasta lo más grande, responde a la justicia de Dios. Cuando reconocemos su autoridad, la creación entera parece encontrar su verdadera armonía.
El Juicio que Trae Paz y Confianza
Al final, el salmo nos deja con una frase que podría asustar, pero que en este contexto se siente como una promesa de esperanza: Dios viene a juzgar la tierra con justicia y rectitud. No es un juicio caprichoso ni temible, sino justo, que busca restaurar el orden y traer paz. Pensar en un juez que actúa con equidad nos da fuerza para confiar, especialmente cuando la vida se vuelve incierta y complicada. Saber que Dios gobierna con bondad y que su juicio es la puerta a una renovación profunda nos llena de calma y esperanza, porque sabemos que su reinado es para el bien de todos los que lo reconocen.















