Lectura y Explicación del Capítulo 113 de Salmos:
1 Alabad, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová.
2 Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y para siempre.
3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.
4 Excelso sobre todas las nacione ses Jehová, sobre los cielos su gloria.
5 ¿Quién como Jehová, nuestro Dios, que se sienta en las alturas,
6 que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?
7 Él levanta del polvo al pobre y al menesteroso alza de su miseria,
8 para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.
9 Él hace habitar en familia a la estéril que se goza en ser madre de hijos. ¡Aleluya!
Estudio y Comentario Bíblico de Salmos 113:
Cuando la Grandeza se Encuentra con la Cercanía
El Salmo 113 nos invita a mirar hacia arriba, no solo con los ojos, sino con el corazón. Habla de un Dios que parece estar en lo más alto, lejos de todo, pero que al mismo tiempo baja la mirada para fijarse en nosotros. Es curioso, porque muchas veces imaginamos a Dios como un ser distante, casi inaccesible, y aquí nos recuerda que su grandeza no está en mantenerse lejos, sino en acercarse, en preocuparse de verdad por quienes somos y donde estamos. Es un Dios que no se queda en la altura, sino que se inclina para levantar al que está caído, para ver al que nadie ve.
Cuando Dios Cambia las Reglas del Juego
El Salmo no solo habla de un Dios que observa, sino de uno que actúa. Hay una fuerza en esa intervención divina que rompe con las injusticias, que le da voz al que no la tiene y dignidad al que ha sido pisoteado. Imagínate a alguien que parecía no tener futuro, alguien que la sociedad ignoraba, de repente siendo reconocido y valorado, casi como un príncipe. La imagen de la mujer que no podía tener hijos y ahora se llena de alegría con su maternidad nos muestra que Dios trae vida donde parecía que no había nada. Es esa esperanza que nace en medio del dolor, una promesa de que las cosas pueden cambiar, de que lo imposible puede volverse real.
Yo creo que esta es la parte que más nos toca: entender que no estamos hablando de cuentos o sueños lejanos, sino de una realidad que Dios quiere hacer presente en nuestra vida. Porque a veces, cuando todo parece oscuro y sin salida, la palabra de este salmo es como un faro que nos dice que sí, que Él puede transformar lo que creemos perdido.
Un Motivo para No Dejar de Alabar
Desde el primer verso hasta el último, el salmista nos lanza esa invitación profunda: alabar a Dios todo el día, sin pausa. No es algo que hacemos solo cuando todo va bien o cuando nos acordamos por costumbre. Es una forma de vivir, una actitud que nos sostiene cuando las cosas se complican y nos eleva cuando la alegría nos visita. La alabanza aquí no es solo una palabra bonita, es un puente que nos conecta con Dios, nos recuerda su presencia constante y nos da fuerzas para seguir confiando. Y eso, en medio de la confusión o el cansancio, es un regalo que nos abraza y nos anima a seguir adelante.















