Portada » Rut 3

Rut 3

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Rut

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 3 de Rut y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 3 de Rut:

1 Un día le dijo su suegra Noemí: –Hija mía, ¿no debo buscarte un hogar para que te vaya bien?

2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas has estado? Esta noche él avienta la parva de las cebadas.

3 Te lavarás, pues, te perfumarás, te pondrás tu mejor vestido, e irás a la era; pero no te presentarás al hombre hasta que él haya acabado de comer y de beber.

4 Cuando se acueste, fíjate en qué lugar se acuesta, ve, descubre sus pies, y acuéstate allí; él mismo te dirá lo que debas hacer.

5 Rut respondió: –Haré todo lo que tú me mandes.

6 Descendió, pues, al campo, e hizo todo lo que su suegra le había mandado.

7 Cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estaba contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Un rato más tarde vino ella calladamente, le descubrió los pies y se acostó.

8 A la medianoche se estremeció aquel hombre, se dio vuelta, y descubrió que una mujer estaba acostada a sus pies.

9 Entonces dijo: –¿Quién eres? Ella respondió: –Soy Rut, tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.

10 Dijo Booz: –Jehová te bendiga, hija mía; tu segunda bondad ha sido mayor que la primera, pues no has ido en busca de algún joven, pobre o rico.

11 Ahora, pues, no temas, hija mía; haré contigo como tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

12 Aunque es cierto que soy pariente cercano, hay un pariente más cercano que yo.

13 Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redime, bien, que te redima; pero si no quiere redimirte, yo te redimiré. Jehová es testigo. Descansa, pues, hasta la mañana.

14 Después que durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó Rut antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque Booz había dicho: «Que no se sepa que una mujer ha venido al campo».

15 Después él le pidió: «Quítate el manto con que te cubres y sujétalo bien». Mientras ella lo sujetaba, midió Booz seis medidas de cebada y se las puso encima. Entonces ella se fue a la ciudad.

16 Cuando llegó a casa de su suegra, esta le preguntó: –¿Qué hay, hija mía? Rut le contó todo cuanto le había ocurrido con aquel hombre,

17 y añadió: –Me dio estas seis medidas de cebada, y me dijo: «Para que no vuelvas a la casa de tu suegra con las manos vacías».

18 Entonces Noemí dijo: –Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve esto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Rut 3:

Cuando la Valentía Encuentra la Providencia

Hay algo profundamente humano en la historia de Rut y Noemí, algo que nos habla de cómo la divinidad se revela cuando nos atrevemos a dar pasos valientes, incluso sin tener todo claro. Noemí, con esa mezcla de sabiduría y esperanza que solo el tiempo da, impulsa a Rut a tomar la iniciativa en un momento que, a simple vista, podría parecer incómodo o arriesgado. Y lo curioso es que ahí, en esa acción que parece solo humana, se siente la mano de Dios moviéndose, usando nuestras decisiones imperfectas para tejer un plan mayor. Rut, al obedecer y confiar sin garantías, nos muestra una fe que no es pasiva, sino activa: una fe que se lanza al vacío confiando en que algo bueno está por venir.

La Humildad que Abre Puertas

Cuando imagino a Rut acercándose a Booz, me vienen a la mente esas pequeñas escenas cotidianas donde alguien se presenta con respeto y sin pretensiones, sabiendo que no todo depende de uno, pero dispuesto a hacer lo que le corresponde. No hay soberbia, ni exigencias, sino una sencillez que refleja fe y confianza. Esa actitud, tan natural y a la vez tan profunda, nos recuerda que para que la gracia pueda actuar, primero tenemos que abrir el corazón, dejar que nos guíen, aun cuando el camino se siente incierto o frágil.

Por otro lado, Booz no es solo un personaje; es un ejemplo vivo de justicia y misericordia en acción. Reconoce que hay otro con mayor derecho, pero no se esconde ni se aprovecha. Actúa con integridad, buscando lo que es correcto y bueno para todos. En él vemos cómo Dios, muchas veces, usa a personas comunes con valores firmes para cumplir sus promesas, y eso nos invita a preguntarnos cómo estamos nosotros actuando cuando se nos presenta la oportunidad de ser justos y responsables.

Esperar sin Perder la Esperanza

Al final, cuando Noemí pide a Rut que espere, está enseñándonos algo que a veces cuesta mucho entender: que hay un tiempo para todo, y que la paciencia, aunque difícil, es también una forma de confianza. En esos momentos donde todo parece incierto, donde la respuesta no llega rápido, es fácil sentirse perdido o desesperar. Pero la historia nos susurra que Dios no abandona a quienes lo buscan, que su justicia y fidelidad tienen un ritmo propio, y que vale la pena quedarse firme, aunque el camino se alargue. Aprender a esperar con esperanza es, quizá, uno de los actos más valientes y sanadores que podemos hacer.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario