Lee el Capítulo 10 de Lucas y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.
Lectura y Explicación del Capítulo 10 de Lucas:
3 Id; yo os envío como corderos en medio de lobos.
4 No llevéis bolsa ni alforja ni calzado; y a nadie saludéis por el camino.
5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: «Paz sea a esta casa».
6 Si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.
8 En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os pongan delante
9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: «Se ha acercado a vosotros el reino de Dios».
10 Pero en cualquier ciudad donde entréis y no os reciban, salid por sus calles y decid:
12 Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad.
14 Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras.
15 Y tú, Capernaúm, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.
17 Regresaron los setenta con gozo, diciendo: –¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre!
18 Les dijo: –Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
26 Él le dijo: –¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?
28 Le dijo: –Bien has respondido; haz esto y vivirás.
29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: –¿Y quién es mi prójimo?
31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y al verlo pasó de largo.
32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, al verlo pasó de largo.
33 Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a misericordia.
36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37 Él dijo: –El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: –Ve y haz tú lo mismo.
38 Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
41 Respondiendo Jesús, le dijo: –Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
42 Pero solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
Estudio y Comentario Bíblico de Lucas 10:
Un llamado a confiar y desprenderse
Jesús no envía a sus seguidores con la seguridad de lo material o la planificación detallada. Más bien, los lanza al mundo con lo mínimo, casi desnudos de recursos, confiando en que Dios proveerá. No llevan bolsa ni zapatos de repuesto, y eso no es descuido, sino una invitación a soltar el control y entregarse con fe. Es como si nos dijera: “No necesitas cargar con todo, porque la fuerza verdadera no está en lo que llevas, sino en en quién confías”. Caminar como “corderos entre lobos” no es fácil, pero es una valentía que nace de saber que no estamos solos, que Dios camina con nosotros incluso en los momentos más inciertos.
La paz: más que un saludo, un puente hacia el Reino
Cuando entras a una casa con un mensaje de paz, no estás solo saludando, estás ofreciendo algo profundo: una promesa de reconciliación y transformación. Esa paz es como una semilla que puede brotar y hacer que el Reino de Dios se sienta presente. Pero no siempre es recibida, y ahí está la realidad dura: el rechazo también es parte del camino. La misión no es solo hablar, sino también saber cuándo el corazón está abierto y cuándo no; es un ejercicio de respeto y discernimiento que nos enseña a no forzar lo que debe nacer de manera natural.
Este acto de dar la paz es un gesto sencillo, pero con un peso enorme. Es el primer paso para que algo cambie, para que la presencia de Dios se haga tangible en medio de las personas. Y si no es aceptado, se retira con la misma dignidad, porque el amor también sabe cuándo es momento de esperar.
El amor que rompe muros y se mueve hacia el dolor
La historia del buen samaritano es como un espejo que nos desafía a mirar más allá de nuestras propias barreras. No se trata de cumplir reglas o de sentir lástima, sino de dejar que el amor nos impulse a actuar sin miedo al qué dirán o a las diferencias que separan. Es un amor que se ensucia las manos, que se acerca al herido sin preguntas ni prejuicios.
Escuchar antes de actuar: la elección de María
Entre Marta y María encontramos una enseñanza que muchos hemos sentido en carne propia: el conflicto entre hacer y ser, entre la urgencia de las tareas y la calma de la escucha. Marta estaba ocupada, preocupada por todo lo que había que hacer, mientras María simplemente se sentó a escuchar. Y en esa quietud, encontró lo que realmente importa.
Es un recordatorio para no perdernos en la prisa y el ruido. A veces, lo que más necesitamos es detenernos, prestar atención a la voz que nos habla desde adentro, desde Dios. Porque sin esa conexión, todo lo demás pierde sentido o se vuelve pesado. La verdadera vida espiritual no está en la eficiencia, sino en la presencia, en ese momento íntimo donde nos dejamos transformar.















