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Resumen rápido de este versículo
Este pasaje muestra que Dios puede dar la victoria aunque parezca que hay más problemas que fuerzas; reduce el ejército para que nadie se atribuya el triunfo y elige a los valientes que actúan con ingenio y obediencia, no por su número. Si te sientes pequeño, inseguro o tentado a buscar reconocimiento, recuerda que Dios valora la fe obediente más que las estadísticas; a veces nos prueba para enseñarnos a depender de Él y no de nuestras manos. También nos anima a ser creativos y audaces: Gedeón escucha, observa, organiza a los pocos que confían y actúa en la noche con señales simples que desordenan al enemigo. Si hoy tienes miedo o necesitas dirección, permite que Dios te reduzca lo superfluo, confía en su guía y da el paso aunque no veas todo resuelto.
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Lectura y Explicación del Capítulo 7 de Jueces:
1 Jerobaal, que es otro nombre de Gedeón, y todos los que estaban con él, se levantaron de mañana y acamparon junto a la fuente Harod. El campamento de los madianitas les quedaba entonces al norte, en el valle, más allá del collado de More.
2 Jehová dijo a Gedeón: «Hay mucha gente contigo para que yo entregue a los madianitas en tus manos, pues Israel puede jactarse contra mí, diciendo: «Mi mano me ha salvado».
3 Ahora, pues, haz pregonar esto a oídos del pueblo: «Quien tema y se estremezca, que madrugue y regrese a su casa desde el monte de Galaad»». Regresaron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.
4 Jehová dijo de nuevo a Gedeón: «Aún son demasiados; llévalos a beber agua y allí los pondré a prueba. Del que yo te diga: «Vaya este contigo», irá contigo; pero de cualquiera que yo te diga: «Que este no vaya contigo», el tal no irá».
5 Entonces Gedeón llevó el pueblo a las aguas, y Jehová le dijo: «A cualquiera que lama las aguas con la lengua como lo hace el perro, lo pondrás aparte; y lo mismo harás con cualquiera que doble sus rodillas para beber».
6 El número de los que lamieron llevándose el agua a la boca con la mano fue de trescientos hombres; el resto del pueblo dobló sus rodillas para beber las aguas.
7 Entonces Jehová dijo a Gedeón: «Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré y entregaré a los madianitas en tus manos; váyase toda la demás gente cada uno a su lugar».
8 Habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres. El campamento de Madián le quedaba abajo, en el valle.
9 Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: «Levántate y desciende al campamento, porque yo lo he entregado en tus manos.
10 Si tienes temor de descender, baja al campamento con tu criado Fura,
11 y oirás lo que hablan. Entonces te animarás y descenderás a atacarlos». Gedeón descendió con su criado Fura hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento.
12 Los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se habían esparcido por el valle como una plaga de langostas, y sus camellos eran innumerables como la arena que se acumula a la orilla del mar.
13 En el momento en que llegó Gedeón, un hombre contaba un sueño a su compañero, diciendo: –He tenido un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián. Llegó a la tienda y la golpeó de tal manera que cayó; la trastornó de arriba abajo y la tienda cayó.
14 Su compañero respondió: –Esto no representa otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.
15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró. Después volvió al campamento de Israel y dijo: «Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos».
16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, puso trompetas en manos de todos ellos, y cántaros vacíos con antorchas ardiendo dentro de los cántaros,
17 y entonces les dijo: «Miradme a mí y haced como hago yo; cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo.
18 Tocaré la trompeta, y también todos los que estarán conmigo; entonces vosotros tocaréis las trompetas alrededor de todo el campamento, gritando: «¡Por Jehová y por Gedeón!»
19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que este llevaba consigo, al extremo del campamento, cuando acababan de renovar los centinelas de la guardia de la medianoche. Tocaron entonces las trompetas y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos.
20 Los tres escuadrones tocaron las trompetas y, quebrando los cántaros, tomaron con la mano izquierda las antorchas y con la derecha las trompetas que tocaban, y gritaron: –¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!
21 Los israelitas se mantuvieron firmes cada uno en su puesto alrededor del campamento, y todo el ejército madianita echó a correr dando gritos y huyendo.
22 Mientras los trescientos tocaban las trompetas, Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, hasta la frontera de Abel-mehola, en Tabat.
23 Se reunieron entonces los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, y persiguieron a los madianitas.
24 Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, que decían: «Descended al encuentro de los madianitas; tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen». Unidos, todos los hombres de Efraín tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán.
25 Capturaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb. Después que persiguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón, que estaba al otro lado del Jordán.
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Estudio y Comentario Bíblico de Jueces 7