Portada » Hageo 1

Hageo 1

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Hageo

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 1 de Hageo y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 1 de Hageo:

1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, fue dirigida esta palabra de Jehová, por medio del profeta Hageo, a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, el Sumo sacerdote:

2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos: Este pueblo dice: «No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada»».

3 Entonces llegó esta palabra de Jehová por medio del profeta Hageo:

4 ¿Es acaso para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas, mientras esta Casa está en ruinas?

5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.

6 Sembráis mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no os saciáis; bebéis, pero no quedáis satisfechos; os vestís, pero no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su salario en saco roto.

7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

8 Subid al monte, traed madera y reedificad la Casa; yo me complaceré en ella y seré glorificado, ha dicho Jehová.

9 Buscáis mucho, pero halláis poco; lo que guardáis en casa yo lo disiparé con un soplo. ¿Por qué?, dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi Casa está desierta, mientras cada uno de vosotros corre a su propia casa.

10 Por eso los cielos os han negado la lluvia, y la tierra retuvo sus frutos.

11 Yo llamé la sequía sobre esta tierra y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de sus manos».

12 Entonces Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, el Sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo oyeron la voz de Jehová, su Dios, y las palabras del profeta Hageo, tal como le había encargado Jehová, su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

13 Entonces Hageo, el enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: «Yo estoy con vosotros, dice Jehová».

14 Así despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo. Ellos fueron y comenzaron a trabajar en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.

15 Era el día veinticuatro del mes sexto del segundo año del rey Darío.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Hageo 1:

Por qué es urgente darle prioridad a la obra de Dios

Hay algo muy humano en esto de dejar para después lo que realmente importa, ¿no te parece? En este capítulo, vemos cómo el pueblo decidió que no era el momento adecuado para reconstruir el templo, la casa de Dios. Pero esa decisión no solo muestra una postergación, revela algo más profundo: una falta de prioridad en lo espiritual. Cuando Dios invita a “meditar sobre vuestros caminos”, no es solo una frase bonita para pensar rápido. Es una llamada a hacer una pausa de verdad, a mirar qué estamos poniendo primero en nuestra vida y cómo eso afecta no solo nuestro espíritu, sino también todo lo demás.

Qué pasa cuando descuidamos lo que Dios nos pide

Cuando uno se enciende en sus propias comodidades, en dejar las cosas para más tarde, suele terminar frustrado. Aquí se ve claro: el pueblo que olvidó el propósito que Dios les había dado comenzó a vivir con escasez, sequía, y un vacío difícil de llenar. No se trata de un castigo injusto, sino de una consecuencia natural de desconectarse de lo que da vida de verdad. Dios no quiere ver a sus hijos atrapados en la falta o en la rutina estancada; él desea que prosperen, que crezcan en todo sentido. Pero eso solo sucede cuando le damos el lugar que merece en el día a día, cuando honramos su nombre con hechos, no solo con palabras.

Y aquí es donde nos toca mirar hacia adentro. ¿Cuántas veces nos dejamos llevar por la comodidad, por lo urgente, y olvidamos el llamado que Dios nos ha puesto en el corazón? Es fácil caer en la trampa de poner primero la casa, el trabajo, los proyectos personales. Pero lo curioso es que el verdadero bienestar, ese que llena y sostiene, está en alinear nuestra vida con lo que Él quiere para nosotros.

La certeza de que no estamos solos en este camino

Lo que más me reconforta de todo esto es la promesa clara que Dios nos hace: “Yo estoy con vosotros”. No es una exigencia fría ni una tarea imposible que nos deja solos. Al contrario, es una invitación para caminar con confianza, sabiendo que Él nos acompaña y nos sostiene. La obra que Dios nos pide no depende solo de nuestra energía o voluntad, sino de su Espíritu, que despierta en nosotros el compromiso y la esperanza. Cuando decidimos responder a ese llamado, no solo estamos reconstruyendo un edificio o un proyecto; estamos restaurando una relación viva, profunda, que transforma no solo nuestra vida, sino también a toda la comunidad que nos rodea.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario