Portada » Ester 5

Ester 5

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Ester

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 5 de Ester y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 5 de Ester:

1 Aconteció que al tercer día se puso Ester su vestido real, y entró al patio interior de la casa del rey, frente al aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono dentro del aposento real, frente a la puerta del aposento.

2 Cuando el rey vio a la reina Ester que estaba en el patio, la miró complacido, y le extendió el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces se acercó Ester y tocó la punta del cetro.

3 Dijo el rey: –¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.

4 Ester respondió: –Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que le tengo preparado.

5 Dijo el rey: –Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino, pues, el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.

6 Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: –¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu deseo? Aunque sea la mitad del reino, te será concedido.

7 Entonces respondió Ester: –Mi petición y mi deseo es este:

8 Si he agradado al rey, y si place al rey otorgar mi petición y conceder mi demanda, que venga el rey con Amán a otro banquete que les prepararé; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.

9 Salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero cuando vio a Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se movía de su lugar, se llenó de ira contra Mardoqueo.

10 Pero se refrenó Amán, y cuando llegó a su casa, mandó a llamar a sus amigos y a Zeres, su mujer,

11 y les refirió la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey lo había engrandecido, y cómo lo había honrado elevándolo por encima de los príncipes y siervos del rey.

12 Y añadió Amán: –También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey.

13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta real.

14 Entonces Zeres, su mujer, y todos sus amigos le dijeron: –Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Agradó esto a Amán, e hizo preparar la horca.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Ester 5:

El valor de ser valiente en el momento justo

Hay algo muy humano en la historia de Ester que siempre me ha tocado: esa mezcla de miedo y determinación cuando sabes que tienes que actuar, pero también que cualquier paso en falso puede cambiarlo todo. No es solo ponerse un vestido hermoso o presentarse ante el rey; es entender que hay un tiempo para esperar y otro para dar un salto, aunque el corazón te grite que es peligroso.

En la vida, muchas veces nos paralizamos porque no sabemos cuándo es el “momento indicado”. Ester nos muestra que la valentía no es correr sin pensar, sino prepararse con cuidado, con paciencia y con fe. No se trata de lanzarse sin red, sino de saber que cuando la oportunidad toca a la puerta, hay que abrirla, aunque dé miedo. Es esa mezcla de sabiduría y coraje la que muchas veces cambia el rumbo de las cosas.

Cuando la gracia toca puertas inesperadas

Lo que me impresiona es cómo el rey recibe a Ester. No solo es una cuestión de protocolo o poder, sino algo más profundo. Esa aceptación inmediata, ese gesto del cetro de oro, parece un pequeño milagro en medio de tanta tensión. Y lo curioso es que detrás de ese momento está una mano invisible, esa gracia que no se ve, pero que se siente.

Nos recuerda que, aunque parezca que estamos solos frente a nuestras batallas, hay fuerzas que nos acompañan y preparan el camino sin que lo notemos. La influencia de Ester no viene solo de su puesto, sino de esa presencia silenciosa que abre puertas cuando menos lo esperamos. Es un recordatorio que, a veces, la ayuda llega en formas que no imaginamos, y que confiar puede ser el primer paso para verla.

En esos días donde todo parece en contra, recordar esto puede ser como un respiro: no estamos haciendo todo solos ni al azar.

Lo que esconden nuestras respuestas

Amán es un personaje que me hace pensar en cómo el orgullo y la envidia pueden enredar nuestro corazón hasta llevarnos por caminos oscuros. Tiene poder, riquezas, honores… pero eso no le basta. Su reacción ante Mardoqueo es un espejo de lo que pasa cuando dejamos que la sombra de la competencia y el resentimiento controlen nuestra mirada.

Esperar con esperanza: el tiempo de Dios

Lo que más me conmueve de este capítulo es que Ester no se lanza a contar todo de una vez. Hay una sabiduría profunda en eso: la de respetar los tiempos, la de entender que algunas cosas necesitan madurar antes de florecer. Preparar un segundo banquete no es solo estrategia, es una forma de mostrar que la paciencia puede ser un acto de fe.

En esos momentos en los que sentimos que el reloj avanza demasiado lento o que las respuestas no llegan, recordar que hay un tiempo para cada cosa puede darnos paz. La historia de Ester nos invita a orar, a confiar, a sostener la esperanza incluso cuando no vemos el final claro. Porque detrás de cada silencio, de cada espera, Dios está tejiendo algo más grande de lo que podemos imaginar.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario