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Ester 1

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Lectura y Explicación del Capítulo 1 de Ester:

1 REINA (1.1–2.23) Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias,

2 que en aquellos días, fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa, capital del reino.

3 En el tercer año de su reinado, ofreció un banquete a todos sus príncipes y cortesanos; invitó también a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias,

4 para mostrarles durante mucho tiempo, ciento ochenta días, el esplendor de la gloria de su reino, y el brillo y la magnificencia de su poder.

5 Cumplidos estos días, ofreció el rey otro banquete por siete días en el patio del huerto del palacio real a todo el pueblo que había en Susa, capital del reino, desde el mayor hasta el menor.

6 El pabellón era blanco, verde y azul, sostenido por cuerdas de lino y púrpura, en anillas de plata sujetas a columnas de mármol; los reclinatorios eran de oro y de plata, sobre losado de pórfido y de mármol, de alabastro y de jacinto.

7 Se bebía en vasos de oro, diferentes unos de otros, y el vino real corría en abundancia, como corresponde a la generosidad de un rey.

8 Pero el mandato era que a nadie se le obligara a beber, porque así lo había mandado el rey a todos los mayordomos de su casa: que se hiciera según la voluntad de cada uno.

9 También la reina Vasti ofreció un banquete para las mujeres en el palacio real del rey Asuero.

10 El séptimo día, estando el corazón del rey alegre por el vino, mandó a Mehumán, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, siete eunucos que servían delante del rey Asuero,

11 que llevaran a la presencia del rey a la reina Vasti, con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa.

12 Pero la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos. Entonces el rey se enojó mucho. Lleno de ira,

13 consultó a los sabios que conocían los tiempos, ya que los asuntos del rey eran tratados con todos los que sabían la ley y el derecho.

14 Los más cercanos al rey eran Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, siete príncipes de Persia y de Media, los cuales formaban parte del consejo real, y ocupaban los primeros puestos en el reino.

15 El rey les preguntó: –Según la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti, por no haber cumplido la orden del rey Asuero, enviada por medio de los eunucos?

16 Entonces dijo Memucán delante del rey y de los príncipes: –No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasti, sino contra todos los príncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Asuero.

17 Porque esta acción de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, y ellas tendrán en poca estima a sus maridos, diciendo: «El rey Asuero mandó que llevaran ante su presencia a la reina Vasti, y ella no fue».

18 Entonces las señoras de Persia y de Media que sepan lo que hizo la reina, se lo dirán a todos los príncipes del rey; y eso traerá mucho menosprecio y enojo.

19 Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se inscriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: «Que Vasti no se presente más delante del rey Asuero»; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella.

20 El decreto que dicte el rey será conocido en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.

21 Agradó esta palabra al rey y a los príncipes, e hizo el rey conforme al consejo de Memucán,

22 pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmara su autoridad en su casa; y que se publicara esto en la lengua de su pueblo.

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Estudio y Comentario Bíblico de Ester 1:

Cuando el poder se encuentra con la responsabilidad

Al abrir el capítulo 1 de Ester, nos topamos con un mundo donde el poder parece absoluto: el rey Asuero domina un imperio enorme, y su palabra es ley. Pero lo curioso es que ese poder, por más imponente que sea, no es solo cuestión de fuerza o riquezas. Trae consigo un peso, una responsabilidad que no siempre se siente o se maneja bien. La forma en que reacciona ante la negativa de la reina Vasti nos muestra que la autoridad puede ser endeble si no se sostiene en algo más profundo que el miedo o la imposición. En realidad, cuando el poder falta de sabiduría y respeto, puede tomar decisiones que terminan afectando a mucha gente. Y eso me hace pensar en lo que vivimos todos los días: cómo usamos la autoridad que tenemos, sea en la familia, en el trabajo o en la comunidad; porque cada gesto, cada palabra, tiene un eco en quienes nos rodean.

Dios detrás de cada paso que damos

Aunque la historia parece centrarse en los personajes y sus decisiones, no podemos dejar de notar que hay algo más grande moviendo los hilos. La negativa de Vasti, que en un primer momento podría verse solo como un acto de desafío, termina siendo el punto de partida para que Ester, una mujer judía, entre en la escena y cambie el rumbo de la historia. Es como cuando en la vida nos encontramos con situaciones que no entendemos, que nos desconciertan o nos parecen injustas, pero que, tiempo después, adquieren sentido. Eso me da mucha paz: saber que, aunque no veamos el cuadro completo, hay una mano que guía y que esas cosas tienen un propósito. En medio del caos o la incertidumbre, podemos aferrarnos a esa esperanza y encontrar fuerza para seguir adelante.

Me gusta pensar en esas vueltas inesperadas de la vida como las piezas de un rompecabezas que, a veces, no encajan de inmediato, pero que forman una imagen más grande con el tiempo.

Integridad y sabiduría: la base de las relaciones que importan

Los consejeros del rey respondieron desde una mentalidad muy arraigada en su cultura, donde el honor y la obediencia eran la norma. Eso puede parecernos lejano, pero en el fondo, todos cargamos con tradiciones y creencias que moldean cómo actuamos y cómo vemos a los demás. La historia nos invita a mirar hacia adentro y preguntarnos: ¿en qué medida nuestras decisiones están basadas en justicia y sabiduría? Porque la autoridad que impone solo por el poder termina por romper, no por unir. La verdadera autoridad surge cuando se gana el respeto, cuando se actúa con rectitud y con cariño. Así, podemos construir relaciones que sean un refugio, donde el respeto mutuo sea el fundamento para vivir en paz y armonía.

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