Portada » Esdras 7

Esdras 7

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.
Escucha el capítulo bíblico: 🔊
Escucha el capítulo completo: 🔊

Volver al libro Esdras

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Lee el Capítulo 7 de Esdras y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.

Lectura y Explicación del Capítulo 7 de Esdras:

1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, Esdras hijo de Seraía hijo de Azarías, hijo de Hilcías,

2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,

3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,

4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,

5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, primer sacerdote,

6 subió de Babilonia. Esdras era un escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová, Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová, su Dios, estaba sobre Esdras.

7 En el séptimo año del rey Artajerjes, subieron también con él a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo,

8 Este llegó a Jerusalén en el quinto mes del séptimo año del rey.

9 El primer día del primer mes había dispuesto su partida de Babilonia, y el primero del mes quinto llegaba a Jerusalén. ¡La buena mano de Dios estaba con él!

10 Porque Esdras había preparado su corazón para estudiar la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.

11 Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos dados a Israel:

12 Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz.

13 He dado la siguiente orden: Todo aquel que en mi reino pertenezca al pueblo de Israel, a sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, que vaya.

14 Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tus manos;

15 y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén,

16 así como toda la plata y el oro que logres reunir en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias que el pueblo y los sacerdotes entreguen voluntariamente para la casa de su Dios, la cual está en Jerusalén.

17 Comprarás, pues, diligentemente con este dinero becerros, carneros y corderos, con sus ofrendas y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios, la cual está en Jerusalén.

18 Y lo que a ti y a tus hermanos os parezca hacer con la otra plata y el oro, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios.

19 Los utensilios que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirás delante de Dios en Jerusalén.

20 Todo lo que se requiere para la casa de tu Dios, que te sea necesario dar, lo darás de la casa de los tesoros del rey.

21 Yo mismo, el rey Artajerjes, doy esta orden a todos los tesoreros que están al otro lado del río, que todo lo que os pida el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda puntualmente,

22 hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, cien batos de aceite, y sal sin medida.

23 Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho puntualmente para la casa del Dios del cielo; pues, ¿por qué habría de caer su ira contra el reino del rey y de sus hijos?

24 A vosotros os hacemos saber que a los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podrá imponerles tributo, contribución ni renta.

25 Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de tu Dios, pon jueces y gobernadores que gobiernen a todo el pueblo que está al otro lado del río, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, enséñaselas.

26 Y todo aquel que no cumpla la ley de tu Dios, y la ley del rey, será castigado rigurosamente, ya sea a muerte, a destierro, a pena de multa, o prisión».

27 Bendito Jehová, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalén,

28 y me favoreció con su misericordia delante del rey, de sus consejeros y de todos los poderosos príncipes del rey. Así yo, fortalecido por la protección de mi Dios, reuní a los principales de Israel para que subieran a Jerusalén conmigo.

Capítulo Anterior|Capítulo Siguiente

Estudio y Comentario Bíblico de Esdras 7:

Un Corazón Listo para el Cambio Profundo

Cuando leo la historia de Esdras en el capítulo 7, lo que más me impacta no es solo su papel como líder o escriba, sino cómo su transformación nació desde adentro, en lo más profundo de su corazón. No se trata solo de conocimiento o habilidades, sino de una disposición sincera a vivir según aquello que sabe. Es como cuando alguien decide no solo aprender a cocinar, sino realmente amar ese acto para compartirlo con otros. Así, su vida se vuelve un reflejo auténtico de lo que cree y desea enseñar.

En realidad, el verdadero cambio empieza ahí, en ese lugar íntimo donde se toma la decisión de seguir a Dios con toda la intención. Y cuando eso sucede, no es solo una experiencia personal; su impacto puede alcanzar a muchos, restaurando y guiando no solo a uno mismo, sino a toda una comunidad. La historia de Esdras nos recuerda que el motor de toda transformación espiritual es un corazón dispuesto y enfocado.

Cuando lo Divino y lo Humano Se Encuentran

Lo curioso es cómo Dios utiliza incluso a quienes no parecen parte directa de la historia espiritual para cumplir sus planes. El rey Artajerjes, un gobernante con intereses políticos, termina siendo una pieza clave para que Esdras pueda regresar a Jerusalén. Esto nos muestra que el poder humano y la autoridad pueden ser herramientas en manos divinas, aún cuando no lo entendamos del todo.

La carta del rey no era solo un permiso burocrático; era una especie de respaldo que garantizaba que la misión pudiera seguir adelante. Me hace pensar en esos momentos en los que sentimos que todo está en nuestra contra, pero de repente, las puertas se abren sin que sepamos bien por qué. Cuando el corazón de Dios está en algo, Él prepara el terreno, incluso en lugares y circunstancias donde aparentemente solo hay intereses humanos.

Y hay una enseñanza importante aquí para nosotros: vivir en medio de estructuras de poder no significa renunciar a nuestra fe ni actuar sin reflexión. Más bien, implica reconocer que Dios puede usar esas mismas estructuras, por complejas que sean, para que su obra avance. No se trata de obedecer ciegamente, sino de saber navegar con sabiduría ese equilibrio entre lo espiritual y lo cotidiano.

Enseñar para Renovar Desde Adentro

Esdras no volvió simplemente para levantar paredes o reconstruir templos; su misión iba mucho más allá. Su propósito era enseñar la ley de Dios, porque sabía que sin ese conocimiento, cualquier edificio se queda vacío. Lo que transforma realmente no es lo que vemos, sino lo que ocurre en el corazón y la mente de las personas cuando comprenden y viven la voluntad divina.

Esto me recuerda que la fe no es solo un sentimiento o una rutina, sino un camino que se construye día a día con aprendizaje y práctica. Y no es algo que podamos guardar solo para nosotros; compartir ese entendimiento es lo que hace que la comunidad crezca y se fortalezca. La renovación espiritual, entonces, es un proceso que necesita tiempo, paciencia y mucha entrega.

Gratitud y Humildad en Cada Paso

Al final, lo que más me conmueve es la actitud de Esdras al reconocer que nada de esto fue fruto solo de su esfuerzo. La bendición que recibe es un recordatorio de que sin la misericordia de Dios, sin su favor, nada de lo que intentamos puede sostenerse. Hay algo profundo en admitir que dependemos, que no somos autosuficientes, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario