Portada » Soy sobreviviente de cáncer de mama: mi victoria en la fe

Soy sobreviviente de cáncer de mama: mi victoria en la fe

📖 Estos anuncios nos ayudan a seguir creando contenido gratuito. Si quieres apoyar nuestro proyecto y ocultar los anuncios para siempre, toca aquí para hacerte miembro.

«Soy sobreviviente de cáncer de mama. No fue fácil. Durante mi proceso fue muy duro, porque aparte de que estuve en tratamientos de quimioterapia y radiología, bajé de peso; llegué a pesar 42 kilos. Estaba muy mal y débil. Aparte de eso, quise entrar en depresión. El enemigo quiso destruirme, matarme. ¿Por qué lo digo? Porque en el momento justo que estaba en tratamientos vinieron pensamientos de suicidio dos veces, pero al pensarlo sentía temor, porque sé que no eran pensamientos míos. Muchos meses tuve batallas muy fuertes mentales, era como una guerra espiritual. El enemigo me decía que iba a quedar loca por esas batallas fuertes que tuve mentales. Tres meses sin dormir. Fue algo tan fuerte que pensé que nunca iba a salir de esa oscuridad, porque el enemigo me lo decía, y cuando ya no podía más, el Señor me consolaba. Eran quebrantos, y le decía al Señor que ya no podía más, pero una palabra que siempre estaba en mi ser: no te dejaré y no te desampararé.

Hoy queremos retomar el envío de testimonios con una historia muy especial. En noviembre de 2024, nuestra lectora Elishabha nos escribió compartiendo una parte muy profunda de su caminar con Dios en medio del dolor, la enfermedad y la batalla espiritual. Su testimonio nos recuerda que, aun en los momentos más oscuros, el Señor sigue sosteniendo a Sus hijos.

Yo le decía al Señor que me ayudara porque yo no podía más. Quise entrar en depresión. Era una lucha muy fuerte, ansiedad tremenda. Solo decía: ¿por qué me está sucediendo esto a mí?, y lloraba con angustia y dolor. En ese tiempo no tenía a las personas que yo quería que estuvieran a mi lado, porque yo emigré aquí a España; mi esposo y mis tres niños estaban en mi país natal, Honduras. Fue muy duro, pero el Señor me ha dado una segunda oportunidad de vida. Gracias a Dios estoy bien, sigo en pie de guerra. El Señor me dijo que no era mi tiempo, porque había un propósito aquí en la tierra que cumplir.

¿Te está gustando esta explicación?
👍 Sí, me gusta mucho 0
👎 No, puede mejorar

Por Favor, escribe comentario, nos ayuda mucho:

Gracias a Dios mi familia está aquí conmigo. El Señor me los ha traído porque Él me lo prometió, pero no ha sido fácil. Soy la única de mi hogar que soy evangélica. Mi esposo y mi hija la menor, de 12 años, no creen en Dios. Mis dos mayores… mi hijo mayor dice: a veces creo, pero a veces no. Y le he preguntado por qué piensa eso, y dice que porque Dios no te sanó al instante, porque permitió esto en tu vida. Yo le he dicho: Dios ya me sanó. Él sana de muchas maneras, y Él, en Su infinita misericordia, ha permitido que yo esté viva. Es una segunda oportunidad de vida.

Hay muchas cosas que no entiendo por las que pasé, pero de lo duro que viví también tuve experiencias donde yo nunca pensé vivirlas. Y aquí sigo luchando, y nunca veo para atrás ni quiero volver atrás, porque Dios es bueno, Él existe. Lo único que les puedo decir es que una vez que yo me reconcilié, comenzó el enemigo a querer destruirme, y aquí sigo para la honra y gloria del Señor.

Sigamos adelante, mis hermanos. Pase lo que pase, confiemos en Cristo Jesús. Él dice que estará con nosotros hasta el final. No importa por lo que esté pasando, aunque usted vea que las cosas siguen igual o peor, confíe en Él, dueño de nuestra vida, Señor Jesucristo. Él es bueno. Pidamos al Espíritu Santo que nos guíe a toda verdad. Yo estoy aprendiendo a conocerle, al Espíritu Santo. No tenía ni idea de quién era Él, y estoy aprendiendo poco a poco.»

Testimonios como el de Elishabha nos recuerdan por qué existe Biblia Bendita. Muchas personas están pasando batallas silenciosas: enfermedad, ansiedad, soledad, dudas, luchas en su hogar. Y en medio de todo eso, necesitan volver a escuchar la voz de Dios por encima del ruido del miedo. La Palabra del Señor trae consuelo, dirección y esperanza real. Cuando una persona se aferra a Sus promesas, su vida empieza a ser transformada desde adentro. Tal vez las circunstancias no cambien de un día para otro, pero el corazón sí puede ser fortalecido, levantado y lleno de fe. Eso hace Dios: sostiene, restaura y da nueva vida.

Y si hoy usted también está atravesando un tiempo difícil, queremos recordarle algo sencillo pero poderoso: el Señor no lo ha dejado. Su Palabra sigue viva, y Él todavía habla, consuela y guía a quienes lo buscan.

Testimonios de nuestros lectores:

Deja un comentario