Lee el Capítulo 27 de Mateo y pulsa sobre cada versículo para ver su explicación.
Lectura y Explicación del Capítulo 27 de Mateo:
2 Lo llevaron atado y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.
5 Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.
8 Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: «Campo de sangre».
10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor».
12 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.
13 Pilato entonces le dijo: –¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?
14 Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador estaba muy asombrado.
16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.
18 (porque sabía que por envidia lo habían entregado).
25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: –Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos.
26 Entonces les soltó a Barrabás, y habiendo azotado a Jesús, lo entregó para ser crucificado.
28 Lo desnudaron y le echaron encima un manto escarlata;
30 Le escupían, y tomando la caña lo golpeaban en la cabeza.
33 Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, (que significa: «Lugar de la Calavera»),
34 le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero, después de haberlo probado, no quiso beberlo.
36 Y sentados lo custodiaban allí.
37 Pusieron sobre su cabeza su causa escrita: «Este es Jesús, el rey de los judíos».
38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.
39 Los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza
43 Confió en Dios; líbrelo ahora si le quiere, porque ha dicho: «Soy Hijo de Dios»».
44 Del mismo modo lo insultaban los ladrones que habían sido crucificados con él.
45 Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.
47 Algunos de los que estaban allí decían al oírlo: –A Elías llama este.
49 Pero los otros decían: –Deja, veamos si viene Elías a librarlo.
50 Pero Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
52 los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diera el cuerpo.
59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia
61 Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
65 Pilato les dijo: –Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.
66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
Estudio y Comentario Bíblico de Mateo 27:
El Misterio del Amor que Sana en la Pasión de Cristo
Cuando pensamos en la pasión de Jesús, muchas veces lo primero que viene a la mente es el sufrimiento, la injusticia, el dolor. Pero si nos detenemos un momento, podemos ver algo mucho más profundo: un amor que se entrega sin condiciones, un amor que no huye del dolor, sino que lo abraza para traer vida. Jesús sabía lo que enfrentaba, y sin embargo eligió ese camino. No fue por obligación, sino por un deseo inmenso de redimirnos, de sanar lo roto en nosotros. Ese amor, tan real y humano, nos habla de una esperanza que no se rinde ante nada.
El Silencio de Jesús: Una Voz que Trasciende el Dolor
Una de las cosas que más me impacta es cómo Jesús guarda silencio frente a las acusaciones. No es un silencio de miedo ni de sumisión, sino un silencio lleno de fuerza. Es como cuando, en medio del caos, decides no responder con gritos o defensas, sino con calma y confianza. Jesús nos muestra que la verdadera fortaleza no siempre se encuentra en las palabras, sino en la humildad y en confiar en que hay algo más grande sosteniéndonos.
Además, ese silencio contrasta con el ruido ensordecedor de la gente, con las burlas y la condena. En medio de todo ese ruido, la serenidad de Jesús habla más fuerte. Él no necesita aplausos ni justificaciones; su valor está en mantenerse firme, incluso cuando parece que todo está perdido.
Traición y Misericordia: El Camino que Nos Invita a Volver
El dolor de la traición de Judas es algo que nos toca de cerca porque habla de la fragilidad humana, de cómo a veces nos equivocamos y nos hundimos en la desesperación. Judas ve el daño que hizo, se arrepiente, pero no encuentra la luz para salir del pozo. Eso duele porque nos recuerda lo fácil que es quedar atrapados en la culpa cuando olvidamos que siempre hay un camino de perdón y esperanza.
Lo curioso es que Jesús, en medio de esa traición y dolor, abre una puerta distinta: la de la reconciliación. Nos muestra que, aunque cometamos errores graves, la misericordia puede renacer y darnos otra oportunidad para empezar de nuevo.
La Crucifixión: Un Símbolo que Cambia Todo
La cruz no es solo un símbolo de castigo o muerte; es una señal de un amor que carga con nuestros errores, con la muerte misma. Cuando el velo del templo se rasga, algo monumental sucede: se rompe la barrera que nos separaba de Dios. Ya no necesitamos intermediarios ni rituales complicados para acercarnos a Él. La obra de Jesús nos invita a vivir desde esa libertad, a entender que su sufrimiento no fue en vano, sino que tiene el poder de transformar nuestras vidas para siempre.















